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Reparar y remodelar tu casa son cosas diferentes. Aunque ambos trabajos implican dar mantenimiento a la vivienda y, a veces, hacer cambios importantes en la distribución de la propiedad, es importante diferenciar cuando se trata de uno o de otro. De esta manera, debemos saber cuándo esos arreglos se tratan de una reparación y cuándo de una remodelación, así podrás determinar presupuestos y tiempos de trabajo más fácilmente.

REPARA tu casa

Una reparación implica que hay algo roto, descompuesto o que simplemente no funciona como debería. Cuando una reparación es necesaria, es porque está alterando el buen funcionamiento de la casa.

Muchas veces, esto se debe a que utilizamos materiales que no son adecuados o que son de poca de calidad. Por ejemplo, los techos de lámina pueden ser más baratos al principio, pero generan muchos problemas de calor y filtraciones de agua, y con el tiempo se tienen que cambiar por losas de concreto. Así que es mejor utilizar los materiales correctos desde el principio.

Una reparación puede ser tan pequeña como un apagador que no sirve, hasta algo muy grande y que hay que arreglar con urgencia, como una tubería rota o un pedazo de techo con humedad. No repararlo puede desencadenar problemas más graves, por lo que esa no es una opción.

Algunas reparaciones más comunes: 

1. Goteras en el techo. Por lo regular se dan por filtraciones de agua, y se repara haciendo una impermeabilización. Siempre asegúrate de detectar cuál es la fuente de la fuga, puede ser el tinaco o algún depósito de agua.

2. Grifos que gotean. Este tipo de fugas son generadas por desgaste o fisuras en roldanas, sellos de empaque o en los anillos “o”. En este caso deberás cambiar la pieza afectada.

3. Tanque de inodoro. Cuando el tanque del retrete chorrea, puede ser por un flotador mal ajustado, o por una válvula de tanque bajo defectuosa. Revisa bien que todas las piezas estén bien colocadas dentro del tanque y verifica si hay que cambiar alguna.

4. Desagüe tapado. La obstrucción en los desagües suele ocurrir por la acumulación de basura y desechos en los tubos de drenaje. Tendrás que hacer una limpieza del desagüe, que puede ser ligera o profunda, dependiendo de la gravedad.

5. Interruptores y enchufes. Los interruptores y enchufes pueden fallar cuando las conexiones de los cables se queman, se aflojan, o cuando hay desgaste en alguna de sus partes mecánicas. A veces con cambiar la pieza es suficiente, pero si es el cable el que se ha dañado, tendrás que hacer una reparación eléctrica.

6. Ventanas o puertas flojas. Por el uso, las bisagras pueden desatornillarse provocando que las puertas o ventanas comiencen a colgarse. En estos casos, basta con volver a apretar las bisagras; si los tornillos están barridos, quizás debas recorrer un poco las bisagras.

REMODELA tu casa

Una remodelación implica hacer una modificación en la casa. Los cambios pueden ser menores, como con los acabados de las paredes o el cambio del piso, o mayores como cambiar la redistribución de los espacios.

La diferencia con las reparaciones, es que una remodelación normalmente se hace por elección, no por necesidad, por lo que hacerla o no es opcional. En las remodelaciones se toma en cuenta el gusto personal, pero también es importante que la modificación aporte utilidad y funcionalidad a los espacios.

Una remodelación menor, por ejemplo, sería cambiar la pintura de una habitación, mientras que una remodelación mayor sería tumbar un muro para hacer una ampliación. Las remodelaciones dependen en gran medida del gusto y las necesidades que van surgiendo, pero no tienen consecuencias graves si no se hacen inmediatamente.

Ya que conoces la diferencia entre estos dos términos será más sencillo identificar y comunicar el proceso que necesitas realizar, así como calcular gastos y tiempos de trabajo. ¿Y tú qué necesitas reparar o remodelar en tu casa?

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