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En ausencia de la necesidad real de quitar el piso viejo, la renovación se vuelve más rápida, genera menos escombros, utiliza menos mano de obra y cuesta hasta un 40% menos que una renovación con construcción.

Hay que tener cuidado, ya que la colocación de suelos sobre suelos no siempre es lo más adecuado. Si hay piezas sueltas, desprendidas o rellenas, es conveniente quitar el piso viejo e instalar uno nuevo.

A continuación hablemos de 3 tipos de pisos que se pueden colocar sobre pisos existentes.

1. Pisos laminados

En diseños de interiores, los suelos laminados están indicados principalmente para ambientes sin humedad. Son fáciles de instalar: tienen un sistema de encastre y si la base está bien nivelada aplica sobre una manta; si la base no está correctamente nivelada, simplemente use masilla autonivelant. Además de ser económicos y duraderos, los laminados se pueden instalar en pisos de cerámica, vinilo y cemento; si es sobre madera maciza, lo ideal es estudiar si lo más adecuado es reparar o soltar.

2. Azulejos, cerámicas y porcelánicos

Las cerámicas y porcelánicos se pueden aplicar sobre sí mismos mediante mortero especial de vuelo a suelo, y también existen modelos con un espesor de 3mm para no interferir tanto a nivel del entorno. Se deben tomar ciertas precauciones, como verificar que el piso existente esté bien nivelado y colocado (para que no quede parte suelta y daño en la cubierta recién colocada) y se debe quitar el rodapié para colocar uno nuevo.

3. Pisos epóxicos

Son otra opción que se pueden aplicar a varios tipos de materiales, entre ellos: metal, cerámica, porcelana, piedras, gres, hormigón, etc. No es recomendable la aplicación si el suelo es de madera, ya que estas pueden desprenderse con el tiempo y dañar la resina. El cebadado es suave, continuo y sin costuras. Es un material un poco más caro y lento de aplicar, pero es autonivelante, impermeable, resistente a la abrasó y la durabilidad es alta.

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